Una herramienta presente en casi todos los talleres.
Antes de la popularización de las herramientas eléctricas, el cepillo de mano era un elemento básico en los talleres de carpintería. Se utilizaba para la fabricación de muebles, la construcción de viviendas, la instalación de ventanas, la reparación de puertas y electrodomésticos.
Muchos hogares tenían al menos un cepillo de carpintero sencillo. No siempre lo usaban los carpinteros profesionales. Esta herramienta también resultaba útil para ajustar una tabla, arreglar una puerta atascada o alisar un mango de madera.
En los talleres antiguos, la cantidad y el tipo de cepillos que poseía el artesano podían indicar su especialización. Se utilizaban herramientas distintas para desbastar, acabar, perfilar cantos y realizar uniones de carpintería.
¿Todavía se usa el cepillo de mano?
Actualmente, gran parte del trabajo se realiza con cepilladoras eléctricas, fresadoras, rectificadoras y máquinas herramienta profesionales. Estas permiten una producción más rápida de grandes cantidades de piezas repetitivas.
Sin embargo, esto no significa que los cepillos de carpintero hayan desaparecido por completo. Todavía los utilizan los carpinteros que se dedican a la restauración de muebles antiguos, la fabricación de muebles artísticos y la artesanía tradicional.
También las utilizan los aficionados, ya que la herramienta permite eliminar capas muy finas de madera y un control preciso del acabado. La carpintería artística contemporánea sigue empleando cepillos de mano, donde la precisión y el carácter de la elaboración tradicional son esenciales.
