—¿Quién te dijo eso?
—La cámara.
Sus ojos se movieron hacia Lucía.
Fue suficiente.
Él sabía que existía una grabación.
—Faltan diecinueve minutos —continué—. ¿Qué ocurrió ahí?
—Nada.
—Entonces no tendrás problema en explicarlo ante la autoridad.
Su expresión cambió.
—¿Me estás amenazando?
—No. Estoy diciéndote lo que voy a hacer.
Presentamos toda la información disponible para que fuera revisada formalmente: documentos, mensajes, respaldos de cámara, movimientos bancarios y testimonios.
No hubo una solución mágica de un día para otro.
Hubo abogados, declaraciones, peritajes de firmas y semanas de revisar papeles.
Eso fue quizá lo más doloroso.
Descubrir que la realidad no termina cuando el villano es descubierto.
Después vienen las consecuencias.
Lucía reconoció que había utilizado el teléfono de mamá para responderme y que había ocultado información sobre su estado de salud.
También admitió que sabía que Sergio insistía en conseguir firmas.
Intentó convencerme de que jamás pensó que mamá pudiera resultar lastimada.
—Yo solo quería que todo terminara rápido —me dijo.
—Terminó rápido para ti —respondí—. Para ella fueron meses viviendo con miedo.
Nuestra relación se acabó.
No por venganza.
Simplemente porque ya no quedaba nada que pudiera llamar confianza.
Sergio, por su parte, tuvo que responder por los documentos y por las acciones que se acreditaran en la investigación.
Yo dejé de verlo como el primo que me enseñó a manejar y con quien pasé tantas Navidades.
A veces una traición duele más cuando viene acompañada de buenos recuerdos.
Pero nada de eso reparaba lo principal.
Mi madre.
Y Mariana.
Elena permaneció varias semanas en tratamiento.
Había perdido mucho peso, sufría deshidratación, anemia y una lesión en la pierna que necesitaba reposo.
Cada mañana Mariana llegaba antes que yo.
Le llevaba avena, fruta picada y el café descafeinado que el médico permitía.
Una tarde la encontré peinando a mamá junto a la ventana del hospital.
Me quedé en la puerta.
Durante años había imaginado que si algún día volvía a estar frente a Mariana pediría explicaciones.
En cambio, ahora era yo quien debía darlas.
